Extrasistolia Ventricular: Entendiendo los Latidos Adelantados del Corazón

8 de septiembre de 2026 Dr. Carlos Roberto Martínez Santos
Introducción cautivadora El corazón es un órgano fascinante que trabaja incansablemente para bombear sangre a través de nuestro cuerpo. Sin embargo, a veces puede presentar algunas irregularidades que nos generan preocupación. Una de estas irregulari

Introducción cautivadora

El corazón es un órgano fascinante que trabaja incansablemente para bombear sangre a través de nuestro cuerpo. Sin embargo, a veces puede presentar algunas irregularidades que nos generan preocupación. Una de estas irregularidades es la extrasistolia ventricular, un término que puede sonar complicado, pero que en realidad se refiere a un fenómeno bastante común: los latidos adelantados que provienen de los ventrículos del corazón. En este artículo, exploraremos qué es la extrasistolia ventricular, por qué ocurre, sus síntomas, y cuándo es necesario buscar atención médica. La información clara y accesible es clave para que puedas cuidar de tu salud y la de tus seres queridos.

¿Qué es la extrasistolia ventricular?

El corazón normalmente late gracias a una señal eléctrica que inicia en el “marcapasos natural” (nodo sinusal) y baja ordenadamente por las cavidades. En la extrasistolia ventricular, aparece una señal eléctrica anormal y adelantada en una zona de los ventrículos. Esto genera un latido “fuera de lugar”: primero se siente un golpe raro, luego una pequeña pausa y después un latido más fuerte.

En un electrocardiograma (ECG), el médico verá estos latidos como complejos QRS anchos y prematuros, que no siguen la secuencia normal. A esto también se le conoce como complejos ventriculares prematuros.

¿Qué tan frecuentes son?

Aunque no se tienen cifras poblacionales detalladas solo para México, los datos de Latinoamérica y estudios regionales coinciden en que:

  • En población general aparentemente sana, en un ECG de unos segundos, la extrasistolia ventricular puede verse aproximadamente en 1–4 % de las personas.
  • Cuando se usa un Holter de 24–48 horas (un aparato que registra el ritmo cardíaco todo el día), se detectan extrasístoles ventriculares en 40–75 % de los pacientes estudiados, aun cuando muchos no tienen síntomas.
  • La frecuencia aumenta con la edad: es mucho más común en adultos mayores que en niños y jóvenes.

En estudios realizados en instituciones de salud de México, como el IMSS, al usar Holter en ciertos pacientes (por ejemplo, personas en hemodiálisis o con enfermedades cardíacas) se han encontrado extrasístoles ventriculares en alrededor de una cuarta parte o más de los registros. Esto confirma que es una arritmia muy común en la práctica clínica diaria.

En resumen: Las extrasístoles ventriculares son muy frecuentes, muchas personas las tienen sin saberlo y no siempre significan una enfermedad grave.

¿Por qué se producen?

Las causas se dividen en dos grandes grupos:

a) En corazón sano

En muchas personas, especialmente jóvenes o adultos sin problemas cardiacos conocidos, las extrasístoles ventriculares pueden aparecer por:

  • Estrés, ansiedad y falta de descanso
  • Consumo excesivo de café, bebidas energéticas, refrescos con mucha cafeína
  • Tabaco
  • Alcohol
  • Algunos medicamentos que estimulan el corazón o afectan el ritmo (por ejemplo, ciertos descongestionantes, pastillas “para la gripe”, productos para bajar de peso)
  • Desbalances de electrolitos (bajo potasio, magnesio, etc.), a veces por diarrea intensa, vómitos, uso de diuréticos sin control, deshidratación
  • Fiebre, dolor intenso u otras situaciones de estrés para el organismo

En estos casos, la extrasistolia suele ser benigna y muchas veces mejora al corregir estos factores.

b) En corazón enfermo o con otras enfermedades

Aquí sí pueden ser un aviso importante:

  • Infarto previo o cardiopatía isquémica (problemas en las arterias del corazón)
  • Miocardiopatías (corazón dilatado o engrosado)
  • Insuficiencia cardiaca
  • Miocarditis (inflamación del músculo del corazón por infecciones o causas autoinmunes)
  • Hipertensión arterial de muchos años sin buen control
  • Lesión renal aguda o enfermedad renal crónica, muy frecuente en pacientes de instituciones públicas y que se ha relacionado con mayor presencia de extrasístoles ventriculares en estudios con Holter
  • Alteraciones hormonales, como problemas de tiroides
  • Consumo de drogas (cocaína, anfetaminas, etc.)

En personas con estas enfermedades, la presencia de muchas extrasístoles puede asociarse con mayor riesgo de arritmias más peligrosas, como la taquicardia ventricular o incluso muerte súbita, por lo que requiere vigilancia médica.

¿Qué síntomas pueden dar?

Muchas personas no sienten nada y las extrasístoles se descubren por casualidad en un chequeo, en un ECG de rutina o al colocar un Holter.

Cuando sí hay síntomas, los más frecuentes son:

  • Palpitaciones: sensación de que el corazón late muy fuerte, muy rápido o “raro”.
  • Sensación como de “brinco” o “golpe” en el pecho.
  • Sensación de que el corazón “se detiene un momento” y luego da un latido muy fuerte.
  • Latidos irregulares, sobre todo en reposo o al acostarse.
  • A veces mareo leve o sensación de “flotar”.
  • En personas muy sensibles, puede haber ansiedad, miedo o sensación de angustia por los latidos raros.

En general, si la persona tiene un corazón sano, estos síntomas son molestos pero no suelen ser peligrosos.

Sin embargo, si además de palpitaciones hay:

  • Dolor en el pecho
  • Falta de aire intensa o repentina
  • Desmayo o pérdida del conocimiento
  • Debilidad súbita, dificultad para hablar o mover alguna parte del cuerpo

se trata de signos de alarma y se debe buscar atención médica de urgencia, porque podrían ser arritmias más graves o un problema serio del corazón o del cerebro.

¿Cuándo se vuelven preocupantes?

La extrasistolia ventricular puede ser más relevante cuando:

  • Hay muchos latidos adelantados al día (por ejemplo, miles de extrasístoles en un Holter de 24 horas).
  • Las extrasístoles son muy seguidas, en parejas o grupos (dupletas, tripletas, ráfagas).
  • Se acompañan de otros hallazgos en el ECG que hacen pensar en riesgo alto.
  • El paciente tiene enfermedad cardiaca conocida (infarto previo, insuficiencia cardiaca, cardiopatía isquémica, miocardiopatía).
  • Se asocian a síntomas intensos como desmayos, falta de aire importante o dolor fuerte en el pecho.

En estos casos, el o la cardióloga valorará si hay riesgo de arritmias más serias y si es necesario un tratamiento específico.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico lo hace personal médico, principalmente médicos generales, internistas y cardiólogos, con ayuda de estudios como:

  • Historia clínica completa: preguntar síntomas, antecedentes familiares de infarto o muerte súbita, consumo de café, tabaco, alcohol, medicamentos, drogas, enfermedades previas (hipertensión, diabetes, riñón, tiroides, etc.).
  • Exploración física: toma de presión arterial, frecuencia cardiaca, auscultación del corazón y pulmones.
  • Electrocardiograma (ECG): registra la actividad eléctrica del corazón. Aquí se pueden ver las extrasístoles como latidos anchos y adelantados.
  • Holter de 24–48 horas: es un pequeño aparato que el paciente lleva conectado con cables y parches, que graba todos los latidos durante uno o dos días. Ayuda a saber cuántas extrasístoles aparecen, en qué momentos y si se relacionan con síntomas.
  • Ecocardiograma: ultrasonido del corazón para revisar estructura y función (si está dilatado, si las válvulas están bien, si la fuerza de bombeo es normal).
  • Estudios de laboratorio: principalmente para revisar electrolitos (potasio, magnesio), función renal, tiroides, glucosa y colesterol.

Con estos datos, el médico clasifica si las extrasístoles son benignas o si requieren vigilancia y tratamiento más intensivo.

Tratamiento: ¿qué se hace?

El tratamiento depende de dos cosas clave:

  1. ¿El corazón está sano o tiene una enfermedad de base?
  2. ¿Qué tan frecuentes y molestos son los síntomas?

a) Cuando el corazón es sano y las extrasístoles son poco frecuentes

En muchos casos, el manejo se centra en:

  • Explicar al paciente que se trata de una arritmia generalmente benigna.
  • Reducir o eliminar cafeína: café fuerte, té negro, bebidas energéticas, refrescos de cola.
  • Evitar el tabaco y reducir el alcohol.
  • No usar por cuenta propia medicamentos para la gripe, descongestionantes o productos “energizantes” que pueden estimular el corazón.
  • Mejorar sueño y manejo del estrés: dormir lo suficiente, tratar la ansiedad, hacer pausas activas, técnicas sencillas de respiración.
  • Ejercicio moderado y regular, según la condición física y la indicación médica.
  • Controlar enfermedades como hipertensión, diabetes, problemas de tiroides y obesidad.

En muchos pacientes, solo con estas medidas las palpitaciones disminuyen tanto que no se requiere medicamentos específicos.

b) Cuando las extrasístoles son muy frecuentes o hay enfermedad cardiaca

Si hay miles de extrasístoles al día, síntomas importantes o un corazón enfermo, el cardiólogo puede valorar:

  • Medicamentos antiarrítmicos, como betabloqueadores y otros fármacos que regulan el ritmo. Su objetivo es:
    • Disminuir la cantidad de extrasístoles
    • Aliviar palpitaciones
    • Reducir el riesgo de arritmias más peligrosas en personas de alto riesgo
  • En casos seleccionados, con extrasístoles originadas en un punto muy específico del ventrículo, se puede considerar:
    • Estudio electrofisiológico (un estudio especial donde se “mapea” el sistema eléctrico del corazón)
    • Ablación por catéter: procedimiento en el que, mediante un catéter introducido por una vena o arteria, se llega al foco que genera la arritmia y se elimina con energía controlada (radiofrecuencia, entre otras).
  • Cuando la extrasistolia se asocia a insuficiencia cardiaca, cardiopatía muy avanzada o riesgo de muerte súbita, el cardiólogo puede valorar dispositivos como:
    • Desfibrilador automático implantable (DAI), que detecta arritmias graves y da una descarga para salvar la vida.

En nuestro contexto en México, el acceso a estos tratamientos avanzados depende de la institución (IMSS, ISSSTE, Secretaría de Salud, servicios privados) y de la situación clínica de cada paciente.

¿Se puede prevenir?

No siempre se pueden evitar por completo, pero sí se pueden reducir el riesgo y la frecuencia con medidas de estilo de vida y control de enfermedades:

  • No fumar: el tabaco daña las arterias del corazón y favorece arritmias.
  • Limitar el alcohol y evitar episodios de consumo excesivo.
  • Controlar la presión arterial, la glucosa y el colesterol, asistiendo a consultas y tomando los medicamentos indicados.
  • Alimentación balanceada:
    • Más frutas, verduras, leguminosas (frijol, lenteja, garbanzo).
    • Reducir grasas saturadas (frituras, comida rápida, embutidos).
    • Moderar el consumo de sal, especialmente en personas con hipertensión.
  • Mantener un peso saludable.
  • Actividad física regular, adaptada a la edad y condición: caminar, bicicleta, baile, etc., siempre con autorización médica si ya hay enfermedad cardiaca.
  • Atender problemas de estrés, ansiedad y depresión: hablar con profesionales de salud mental cuando sea necesario.
  • No automedicarse con descongestionantes, pastillas “para adelgazar” o estimulantes.

Además, es importante acudir a revisión médica cuando hay:

  • Antecedentes familiares de infartos a edad temprana (antes de los 55 años en hombres o 65 en mujeres).
  • Historia de muerte súbita en familiares cercanos.
  • Enfermedades como diabetes, hipertensión, enfermedad renal o problemas tiroideos.
  • Palpitaciones frecuentes, dolor en el pecho o falta de aire al esfuerzo.

Preguntas frecuentes de pacientes y familiares

1. ¿Las extrasístoles ventriculares siempre son peligrosas?

No. En muchas personas con corazón sano son benignas y solo causan molestias. Se vuelven más preocupantes cuando son muy frecuentes, se acompañan de desmayos o dolor en el pecho, o cuando el corazón ya está enfermo.

2. ¿Se me puede “parar” el corazón por tener extrasístoles?

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